Los maestros de capilla y la guitarra clásica

por Toni Iñiguez


Si sois lectores habituales de los artículos de este blog o si ya lleváis cierto tiempo de practica y tenéis experiencia con la guitarra, es muy probable que sepáis que tal y como en ocasiones comento, el repertorio para guitarra clásica está basado en un cincuenta por ciento en obras, piezas y melodías que fueron compuestas originalmente para otros instrumentos diferentes al nuestro.


Esto quiere decir que hubo compositores que pensaron esas músicas para ser tocada en violines, órganos, laudes, vihuelas, guitarras barrocas, claves…etc. Posteriormente un transcriptor decidió adaptarlas a la guitarra clásica para poder ser tocadas en nuestro instrumento. Así, ahora podemos averiguar quienes fueron aquellas personas que crearon esas músicas para otros instrumentos y que ahora nosotros disfrutamos tocándolas con nuestra guitarra clásica.


 

Ser compositor no era para todos

Es evidente que antiguamente para poder ser compositor se debía ser alguien con un talento, unos conocimientos y unas habilidades realmente excepcionales. En aquella época, ser músico era considerado  como un oficio de artesano y de esta habilidad dependía su supervivencia y la comida. Por lo que debía tener una formación adecuada. De entre los muchos tipos de músicos que debieron existir en aquellas épocas, (hablamos de la edad media, renacimiento, barroco…)  podemos nombrarlos por niveles.

Probablemente en el nivel más bajo estuvieran los cantores de coro o los músicos de orquesta que trabajaban para los reyes, príncipes o nobles.


También encontramos, aunque en minoría, la figura de algunos destacados virtuosos interpretes de voz o instrumento, muy valorados, pero esto era una excepción.


El nivel más alto

Y por último, en el nivel más alto estaba el Maestro de Capilla.

Seguramente hemos oído hablar de los maestros de capilla. Se les nombra continuamente, se les cita en numerosos textos sobre música. Bach lo era, Palestrina lo fue y también Antonio Salieri, el rival de Mozart lo fue. Muchos otros antes y después que ellos lo fueron también.


Pero, ¿quién era un Maestro de Capilla y a qué se dedicaba?.

Es importante conocer este dato porque así nos haremos una mejor idea de quienes fueron aquellas personas que cientos de años atrás, compusieron con gran dedicación, algunas de las músicas que ahora nosotros tocamos en nuestra guitarra. Aunque no todos ellos fueron maestros de capilla, conociendo a estos Maestros entenderemos mejor la música y su historia nos sorprenderá.


Gran saber

Un Maestro de Capilla era un músico de gran experiencia y prestigio, siempre compositor, que enseñaba música, gestionaba y dirigía a un grupo de cantores e instrumentistas. Era el responsable de la música sacra en las iglesias o de la música profana en las fiestas cortesanas. Al grupo de músicos, e incluso al mismo lugar donde ensayaban, se le llamaba Capilla de Música, tanto si era en palacios como en iglesias.


Así, ahora podemos ver el dominio de la música que debía tener este Maestro de Capilla y porqué nos han llegado sus musicas ya que todos ellos eran grandes compositores.


Comenzar una carrera como Maestro  de Capilla

Durante la edad media y el renacimiento, su carrera comenzaba de la siguiente manera: ingresaban de niños como cantores y quedaban a disposición del maestro, con el que vivían. De él aprendían canto llano, contrapunto, a tocar un instrumento (por lo general el organo) y quizá composición.

Ya de adultos su carrera seguía de cantores (si no habían perdido la voz), de organistas, de músicos de orquesta o finalmente de Maestros de Capilla. Esto último ocurría solo si eran los más dotados, si eran capaces de ganar los concursos que convocaban las iglesias si había vacantes, o de tener tanto prestigio que eran reclamados por catedrales o capillas cortesanas.


Sus obligaciones

Sabemos que entre las obligaciones de los Maestros de Capilla estaban: cuidar el lugar de ensayo, la capilla, de la que tenía la llave, impartir lecciones de música, reclutar a nuevos cantores y músicos para garantizar el funcionamiento permanente de la capilla de música, alojar a los niños cantores y ocuparse de su educación general y manutención, y finalmente, componer piezas semanales o destinadas a fiestas especiales.


Así, ahora podemos hacernos una idea de cómo las bellas melodías que tocamos de Bach, fueron escritas para su grupo de fieles en sus iglesias, para sus musicos y cantores de la Capilla o para los cortesanos del palacio donde trabajaban.


Los Maestros de Capilla fueron los conservadores de todos los conocimientos musicales de su época y muchos de ellos fueron los creadores de excepcionales piezas y melodías que hoy podemos disfrutar con nuestra guitarra clásica.


 

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